A lo largo de la historia del hombre- y del vestido- la moda y los estilos de vestir han ido evolucionando y adquiriendo diferentes connotaciones para quien los usa. Más allá del sentido evidente y utilitario de las prendas de vestir- abrigar y proteger del clima- o de las razones culturales, ideológicas o sociales por las cuales uno viste ciertas prendas y otras no – pudor, religión, estado civil, nacionalidad o profesión- la moda ha ido configurando fuertes lazos de identidad y pertenencia al grupo entre los individuos, para reforzar la unidad entre ellos.
Estos lazos se han reforzado con el manejo de códigos compartidos, que solamente los miembros del grupo entienden e intercambian, como un lenguaje propio. Estos códigos van más allá de las palabras, los actos y las actividades comunales: también afectan la manera de vestir y se ven fuertemente representados por ella, en lo que se conoce como código de indumentaria o dress code.
Los primeros códigos de indumentaria fueron utilizados para diferenciar al macho de la hembra en las sociedades primitivas, así como al guerrero y al chamán, del resto de la comunidad. En un principio fueron entonces la profesión y el género, los primeros elementos que necesitaron diferenciarse del resto. Posteriormente vino el estatus, la identidad nacional y finalmente la moda.
Cuando las sociedades crecieron y fueron diversificándose, los grupos que las conformaban, sintieron la necesidad de reflejar y expresar su pertenencia e ideología al resto de los grupos para, por un lado, asemejarse al propio grupo, y por otro diferenciarse de las demás agrupaciones externas a la suya.
Como resultado de estas identidades grupales, cada grupo fue desarrollando una manera característica de vestir acorde a su estilo de vida como parte de una colectividad definida. Estos grupos, actualmente llamados tribus urbanas por algunos autores, comparten un dress code particular que ha ido perfilándose como estilo de vestir.
Esto significa, que parte del código grupal se manifiesta a través de la selección y combinación de prendas de vestir, accesorios, materiales y colores específicos, que, a manera de uniforme, consiguen diferenciar a los integrantes de un grupo de los integrantes de otro.
Cada estilo de vestir, funciona de algún modo como estereotipo de ese grupo o estilo de vida. Cada combinación se ha hecho de un nombre y ha servido de herramienta a los creadores de moda para diseñar por estilos, y a los mercadólogos para enfocarse en grupos de consumidores específicos, que coinciden con esos estilos de vida e indumentaria.
Por principio, la moda es aspiracional. Y cuando se vende moda, lo que en realidad se le vende al comprador, es un estilo de vida o un personaje en el que el comprador se pueda ver favorablemente reflejado. Vender un estilo de vida es como vender un sueño materializado, es decir: se le ofrece a la persona la opción de ser otra persona; ya sea una mejor versión de sí mismo, o alguien diametralmente diferente.
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viernes, 16 de septiembre de 2011
domingo, 6 de junio de 2010
De la realidad a la fantasía...o al revés?



Una buena manera de enriquecer la textura y el acabado de una prenda de vestuario es combinar técnicas textiles de costura y pintura, para hacer que tanto el material como la prenda se vean más interesantes.
Este es un ejercicio de confección y realización de producción fotográfica que hice con Luis Montemayor, amigo y fotógrafo;Con Laura y Stephania, dos becarias de la ibero, y con Marisol, una talentosa y paciente chica que trabaja en mi taller experimental.
Modo de elaboración:
Tras hacer un boceto, junté retazos de telas distintas (y deshice una funda en quilt que tenía el sillón de mi sala! jaja) y durante tres meses trabajé este vestido con estas tres personas.
El atuendo que estan ustedes viendo tiene los siguientes procesos:
1. Teñido : para matizar todas las telas y unificar un poco la paleta de color.
2. Pintura textil con esténcil: para realzar las telas menos interesantes e integrarlas en el conjunto.
3. Bordado: para darle riqueza al tejido base y textura tanto visual como táctil.
4. Apliqué: esta técnica consiste en coser pedazos de tela en forma de figuras sobre lienzos más grandes, modificando el diseño base.El apliqué da textura tridimensional y táctil, también.
5. Patchwork:todos los retazos de tela fueron unidos en patrones irregulares, interrelacionando entre sí colores y texturas para unificar y dar homogeneidad cromática a las prendas.
El resultado fue un textil visualmente interesante y una prenda dinámica, que tenía en sí movimiento y riqueza en color y textura.
Mezclar este tipo de técnicas, puede suplir a la falta de presupuesto cuando no pueden comprarse materiales caros para la confección o incluso permitirle al vestuarista incursionar en el diseño y arte textil, teniendo una propuesta visual mucho más completa y personal.
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